Una difícil Definición
Segun, Francisco Bustelo:
Como es difícil definir la Revolución Industrial considerada como uno de los grandes hitos históricos, cabe la tentación de limitarla estrictamente y llamar así a la serie de cambios que se registraron en la industria británica –sobre todo en la tex- til– a partir del último tercio del siglo XVIII. Huelga decir que, así entendida, sólo tendría interés para los especialistas.
La dificultad de una definición en sentido amplio proviene de que la Revolución Industrial es más un proceso que unos determinados cambos. Un proceso, además, que no está terminado, ni siquiera en las naciones más ricas.
Tal dificultad se advierte en los economistas e historiadores que se han ocupado del asunto. No es el caso repetir aquí las definiciones o explicaciones de diversos autores que he expuesto en otro lugar10. En todas ellas se intenta buscar unos pocos factores determinantes entre los muchos cambios que se producen con la Revolución Industrial.
Para que haya Revolución Industrial hace falta en primer lugar ahorro. Si no viene del exterior, ¿de dónde puede proceder ese ahorro en un país no industrializa- do? Sólo podrá hacerlo de los sectores no industriales de la economía, a saber, de la agricultura o del comercio (o de ambos a la vez, como en la Gran Bretaña del siglo XVIII). Así, en historia económica se habla de Revolución agrícola y de Revolución comercial11, para indicar unos cambios grandes en esos sectores que arrojen un excelente disponible para invertir. Luego, salvo en la fracasada vía comunista del desarrollo, hará falta un mercado que adquiera lo que se fabrique con la inversión del ahorro. En ese mercado, claro está, tendrá que hacer vendedores y compradores. Los vendedores serán los empresarios (fabricantes, intermediarios, comerciantes, etc.), sin los cuales no habrá productos para vender. Los compradores serán los consumidores, que necesitarán disponer de poder adquisitivo, lo que en economía se llama demanda solvente13. Pero para que el mercado funcione hay que acercar la producción al consumo, lo que requiere una Revolución de los transportes (cosa que ocurrió en el siglo XIX con el ferrocarril y el buque de vapor y en el siglo XX con el transporte por carretera y el avión). También será menester disponer de información sobre el mercado, lo que hoy se llama Revolución de las telecomunicaciones. Por parte de los empresarios, cuando no sean ellos mismos quienes financien a sus empresas –algo imposible en la gran empresa y aun en la mediana– se necesitará un sistema financiero eficaz que haga una labor de intermediación absorbiendo ahorro y prestándoselo a los empresarios. Se precisará, por tanto, una Revolución crediticia. Otro aspecto que dio un gran impulso a la empresa en los países avanzados fue la aparición de la sociedad anónima. Revolución mercantil podemos llamar a ese hecho. (63-71)
RECUPERADO DE:
Bustelo, Francisco. (26 de enero del 2004). Pobreza, Riqueza y Revolución Industrial (Poverty, Wealth and Industrial Revolution). Universidad Complutense de Madrid (Cuadernos de Historia del derecho),(1), 63-71.
Comentarios
Publicar un comentario